martes, 31 de mayo de 2016

La llave al paraiso

Cuando la perfección está tan lejos, no es que se vea inalcanzable, porque gracias a la portentosa imaginación que poseemos todo puede verse posible, pero cuando esta tan alejada de la realidad, al mirar al frente y ver el camino que queda aún por recorrer... se van la fuerzas, la voluntad,  no obstante, la imaginación prevalece, se que da para hacer daño.

He ahí el gran problema  d eso a lo que se suele calificar como virtud, la imaginación.
La imaginación conlleva fantasía e ilusione, que sin un plan destinado a cumplirse se quedan en simples deseos. Causantes del ,mayor sufrimiento del alma, lo que no se tiene. Y es que como sabiamente expresó Joaquín Sabina, no hay añoranza peor que la de añorar algo que nunca existió.

El budismo sin embargo dedica su curso a la eliminación del deseo, como único camino para alcanzar el Nirvana. ¿Incluirá eso la eliminación de la ilusión?. Sinceramente a quién le importan esas fantasías falsas que creamos, la mayoría de veces fruto de la desesperación. Pero  algo más importante, ¿conlleva esa erradicación del deseo la nulidad de la esperanza? aunque siempre se dice que la esperanza es lo último que se pierde. En el caso de perder la ilusión y el color verde, ¿se consideraría una ventaja o un inconveniente? ¿se podría vivir ajeno a todo?. Quizás es la única forma de ver pasar la vida sin dolor. ¡Pero que vida! Sin sentimiento ni emoción.

El truco está en saber equilibrar. En no desear en exceso lo que no tienes, y mantener a la vez la ilusión.